

- Limpieza interior de canalones y bajantes.
- Comprobación de fijaciones y soportes.
- Revisión de juntas y puntos de unión.
- Verificación de la correcta pendiente para evacuación.
- Detección de fisuras o deformaciones.
- Inspección de bajantes y conexiones a desagüe.
En caso de detectar anomalías, se propone la solución más adecuada antes de que el problema evolucione.

- Viviendas con árboles cercanos: revisión anual.
- Edificios en zonas urbanas sin vegetación: cada 1-2 años.
- Comunidades de vecinos: mantenimiento preventivo programado.
No revisar los canalones durante años aumenta el riesgo de obstrucciones internas que no son visibles desde el exterior.

- Pintura y reparación de fachada.
- Sustitución de aislamiento afectado.
- Reparación de aleros o cubiertas.
- Tratamiento de humedades interiores.
El mantenimiento preventivo tiene un coste muy inferior al de una reparación estructural.